En los últimos años el maltrato hacia los animales ha generado diversas repercusiones en contra de esta ola de violencia. Sin embargo también va surgiendo conciencia para cuidar y respetar a los animales y sus derechos como un ser que razona y tiene sentimientos.
“Papi” es un cachorro de cinco años, la desventura o tal vez el destino lo marcaron tras el abandono de sus dueños porque un vehículo lo atropelló dejándolo gravemente herido. Al borde de la muerte las heridas profundas de su estómago y la pata izquierda con los ligamentos totalmente destrozados hacían que muchos lo desahuciaran.
Activistas de la Fundación Defendiendo Animales y Concientizando Humanos lo rescataron e intentaron rehabilitarlo, pero las heridas de su patita eran de gravedad por lo que tuvo que perderla. Tras días de cuidados Papi volvió a caminar y gracias al cariño de miembros de la fundación logró recuperar los ánimos y las energías de un cachorro.
Roger y su familia decidieron adoptarlo sin importar que fuera un adulto y sólo tuviera tres patitas. Muchos ahora reconocen a Papi por ser “hiperactivo y escapista” incluso dicen que corre más que con sus cuatro patas. Este cachorro tuvo suerte y encontró la familia que necesitaba porque le da los cuidados y el amor que necesita, pero existen también otros que no corren con el mismo destino y sufren maltratos incluso torturas de propios y extraños.
Violencia genera discriminación
A diferencia de Papi otros animales no tienen la misma suerte y son víctimas de brutales agresiones como el último caso registrado en Cochabamba. Cuando una mujer de pollera colgó a su perro y lo mató a pedradas por comer a dos de sus gallinas. Esta brutal agresión generó el repudio de la población y una ola de críticas en las redes sociales.
Este hecho causó tanta indignación que la gente pasó de las críticas a la discriminación generalizando a las mujeres de pollera como personas violentas. En el Facebook y el Twitter se vieron “memes” con caricaturas de perros y leyendas como “cuidado con la chola (mujer aymara)”.


Pamela Aparicio, activista y defensora de los animales, explicó que esta conducta no sólo se da en el área rural sino también en las ciudades y con mayor intensidad. “(El maltrato) es producto de la sociedad violenta, porque la cultura andina aymara – quechua no tiene insensibilidad. He visto que hay personas de pollera o del campo que aman a sus animales que les ponen hasta chompitas”, aseguró.
Amante de los animales, la activista sostuvo que algunas personas creen que las distintas especies no tienen alma, no tienen sentimientos ni razonamiento lógico por lo que esclavizarlos, torturarlos y matarlos no es un crimen.
Al respecto Víctor Hugo Cárdenas, ex vicepresidente indígena y docente universitario, indicó que estas actitudes violentas son reprochables pero que no se debería estigmatizar a las mujeres de pollera. De acuerdo con Cárdenas la discriminación que generó el maltrato animal es una muestra del etnocentrismo en la sociedad. “Hay señoras de pollera que tienen una actitud torpe con los animales, pero hay señoras que tienen una actitud comprensiva”, agregó.
Multitudinaria marcha
Tras la violenta muerte registrada en Cochabamba, activistas en defensa de los animales organizaron una gran movilización a nivel nacional. Las principales ciudades de Bolivia se convirtieron en marchodromos, miles de personas tomaron las calles exigiendo que se respeten los derechos de los animales y se apruebe el proyecto de ley 136/2014 que los protege.
Con carteles que decían “Los perros tiene un sólo defecto, creer en el hombre”, “Los animales tienen derecho a la justicia”, “No al maltrato animal” miles de niños, jóvenes y adultos acompañados de sus mascotas recorrieron varias calles del centro paceño tratando de concienciar a la población contra el maltrato animal.
Según Cárdenas, sus hijos y nietos rompieron en llanto al enterarse del violento asesinato del perro de Cochabamba y se sumaron a la marcha registrada en La Paz junto a su can que es considerado como “un hijo más”.
¿La Ley podrá frenar la violencia?
El anteproyecto de ley 136/2014 denominado “Para el reconocimiento de los derechos y defensa de los animales” presentado esta semana ante la Asamblea Legislativa pretende frenar el abuso y sancionar a las personas que cometan cualquier hecho de violencia contra algún animal.
Víctor Hugo Cárdenas considera que la aprobación de esta ley no garantiza la disminución de hechos de violencia contra los animales porque este tipo de medidas deben ir acompañadas con el cambio en la mentalidad de las personas.
“La Ley tiene importancia, es un referente, pero no cambia la realidad si no se hace un trabajo educativo de transformación de la mentalidad y el sentimiento de la sociedad”, alegó Cárdenas.
En esa misma dirección, la activista Aparicio coincide con Cárdenas y explica que con la aprobación de esta Ley los hechos de violencia no terminarán de la noche a la mañana. Aclaró que será un proceso, pero que esta Ley será una herramienta muy útil para sancionar a los malos dueños y proteger a los animales que son víctimas de violencia.
“Este tipo de asesinatos y torturas no es una novedad se dan día a día en toda Bolivia y con todas las especies animales”, explicó.
A su turno, Miriam León, presidenta de la Fundación Defendiendo Animales y Concientizando Humanos, atribuye que los hechos de violencia son producto de la ignorancia y la falta de normas que se dan tanto en la ciudad y en el campo. Sin embargo, mostró su satisfacción porque actividades como la marcha están logrando sensibilizar a la sociedad.
“Hemos visto que la mentalidad del pueblo bolivianos si ha cambiado, hay mucha gente que quiere, que respeta, que considera a los animalitos. Hemos tomado más respeto por la vida de los animales. (Pero necesitamos) una ley para castigar a los delincuentes”, agregó León.
La historia del perrito que murió en Cochabamba, el caso de Papi y otros hechos similares sirvieron para que la población y las autoridades de Gobierno decidan actuar y agilizar el debate y aprobación del proyecto de ley en favor de los animales.
De acuerdo al proyecto de ley la tenencia, manejo y tráfico ilegal será sancionado con la reclusión de 3 años y en caso de ser una especie silvestre vedada la sanción se amplía hasta 6 años, en función a su categoría de amenaza y a la cantidad de especímenes implicados.

Naira y Scott juegan sobre el cartel que pide una ley para los animales
En el caso de violencia contra los animales será sancionado con 3 a 6 años, el biocidio que se refiere al asesinato de un animal con ensañamiento, espíritu de perversidad, obtención de placer y otros será penado con 3 a 8 años. Además, la norma determina 3 a 6 años de cárcel para las personas que incurran en zoofilia, que es el acceso carnal con un animal.




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